7.3.09

CUANDO SEPAS HALLAR UNA SONRISA

Cuando sepas hallar una sonrisa,
en la gota sutil que se rezuma
de las porosas piedras, en la bruma,
en el sol, en el ave y en la brisa;
cuando nada a tus ojos quede inerte,
ni informe, ni incoloro, ni lejano,
y penetres, la vida en el arcano
del silencio, las sombras y la muerte;
cuando tiendas la vista a los diversos
rumbos del cosmos, y tu esfurzo propio
sea como potente microscopio
que va hallando invisibles universo;
entonces, en las flamas de la hoguera
de un amor infinito y sobrehumano,
como el santo de Asis, diras hermano
al arbol, al celaje y a la fiera.
Sentiras en la inmensa muchedumbre
de seres y de cosas tu ser mismo;
seras todo pavor con el abismo
y seras todo orgullo con la cumbre.
Sacudira tu amor el polvo infecto
que macula el blancor de la azucena,
bendeciras las margenes de arena
y adoraras el vuelo del insecto;
y besaras el garfio del espino
y el sedeño ropaje del as dalias...
y quitaras piadoso tu sandalias
para no herir a las piedras del camino.
Enrique Gonzalez Martinez